Cauterets, un balneario natural

 

 

La mesa francesa normalmente va precedida por su fama, pero vamos a intentar hacer una pequeña selección para centrarnos en las especialidades de esta región y no de otras, de otro modo tendríamos que pasarnos el día comiendo.

Hablamos de una región de montaña, en la que el invierno suele ser muy duro, por lo que sus platos son, como ellos dicen, contundentes y sabrosos. Platos en general de cuchara, buenos guisos con carne, legumbres y patata.

Entre todos los tipos de carne, el buey es el rey de la gastronomía. La carne de buey se sirve de muchas y diversas formas, aunque también es muy bueno el pato, sobre todo el foie… y el cordero, el pichón y el cerdo tampoco se quedan atrás. Especialmente cuando hay que echar un buen trozo de tocino a la olla.

El embutido en general es bastante bueno, pero la estrella dorada hay que ponérsela al queso. No sé cuál es el secreto, pero los franceses tienen algo especial con los quesos. Cada región es distinta, cada especialidad varía, pero la nota común es que el queso siempre triunfa. Y en esta región hay quesitos de cabra, de oveja, de vaca… con hierbas, sin ellas, curados, tiernos, cremosos… como uno los busque.

Un capítulo aparte es el postre. El dulce ayuda a combatir el frío y además reconforta. Así que hablemos de su manera de crear y manejar platos con chocolate. El chocolate es magnífico en Cauterets y sus alrededores. Pero también utilizan las frutas frescas, especialmente las que del bosque y, por último, mencionar los postres de leche. Desde las natillas hasta la crema de leche, pasando por el flan y algunas otras especialidades que no sabría traducir, pero que básicamente llevan leche, huevo y vainilla, como algo que ellos llaman “crema inglesa” y aunque no se parece para nada a lo que nosotros conocemos con ese nombre, es delicioso.

Además en esta región es muy típico hacer mermelada casera y si hay suerte, en el hotel nos la pueden dejar probar en el desayuno. Merece la pena.

Por último, hay que mencionar el vino tinto, fruto de la suave uva Chasselas. Entre los tintos recomendamos el Madiran y en el terreno de los blancos, el Pacherenc.

Y antes de terminar: caramelos artesanos. Esto se puede tomar al final de la comida o se pueden comprar en las tiendas de Cauterets para llevarlos en el bolso.

 

 

DATOS DE INTERÉS

 

Texto: PALOMA GIL

Fotos: ALBERTO PERAL

Otros links

www.revista80dias.es