Oporto, con muy buen gusto

 

 

La opción más cómoda, depende del punto de origen, por supuesto, es la carretera. Tanto si se llega desde España como si es desde Lisboa, porque su red de carreteras es bastante buena, aunque es ciertamente cara y hay que tener mucho cuidado con una nueva norma que te obliga a pagarlas siguiendo la moda europea de la famosa viñeta.

El avión también es una buena opción, porque el aeropuerto internacional de Oporto, Francisco Sa Carneiro, funciona muy bien y cuenta con vuelos regulares desde muchos puntos de Europa. Incluso algunas compañías de bajo coste hacen de las suyas en el aeropuerto, lo cual permite volar a precios muy reducidos. Además, la terminal está a 13 km. del centro de la ciudad y conecta con ella por bus y metro… al

 

 

 

 

precio de 1,35€. Lo que descarta prácticamente la opción del taxi, a no ser que uno viaje con mucho equipaje o mucha prisa.

El tren también llega hasta Oporto desde algunas ciudades españolas y, por supuesto, desde otros puntos del país. La estación principal de Oporto se llama Campanha y es una obra de arte.

Otra opción es el autobús, no tan recomendable, porque es lento y un tanto incómodo, pero ahí está para los que no quieren volar o no les apetece conducir.

Por último, como digo, depende del punto de origen, también se puede llegar en barco, especialmente a través de un crucero fluvial de los que surcan el río Douro. Esta opción es preciosa, pero no es económica y hay que invertir bastante tiempo.

DATOS DE INTERÉS

 

Texto: PALOMA GIL

Fotos: ALBERTO PERAL

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