Oporto, con muy buen gusto

 

 

Oporto es una ciudad muy famoso por sus puentes, sus vinos y su estilo de vida, muy apoyado en el modernismo y la bohemia. Cafeterías, tertulias, universitarios que recorren las calles, bodegas y vidrieras… es una amalgama perfecta que transporta al visitante a un mundo de ensueño y de vibrantes sensaciones.

Es la segunda ciudad de Portugal, por detrás de Lisboa y su proximidad con España lo convierte en el destino perfecto para hacer una escapada.

Al norte del país, junto a la desembocadura del río Duero o Douro, en portugués, es un enclave perfecto para la fabricación y posterior disfrute de algunos de los mejores vinos del planeta. Cuestión sobre la innovan

 

 

 

 

constantemente con diversidad de propuestas de lo más atractivas los portuenses.

Oporto es una ciudad que se conoce andando, no es excesivamente grande, por lo que los paseos son muy agradables y recorrer sus estrechas callejuelas, los viejos callejones misteriosos, los elegantes barrios y villas señoriales nos aportan la visión decadente de esta ciudad tan maravillosa y tan cargada de nostalgia, incluso en su aroma.

El Modernismo marca la línea general del aspecto portuense. En buena parte de su casco antiguo se pueden apreciar aspecto de esta corriente, tanto en el exterior de los edificios, como en algunas cafeterías e incluso en algunas tiendas.

Mucho se puede decir de esta ciudad, pero siempre será poco en comparación con el torrente de emociones que pueden invadir a cualquier persona mientras pasea por uno de sus puentes a la luz de la luna o mientras se deja perder en el interior del Mercado do Bolhao en busca de productos típicos y quién sabe qué gratificantes sorpresas.

DATOS DE INTERÉS

 

Texto: PALOMA GIL

Fotos: ALBERTO PERAL

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