Salzburgo, con estilo austríaco

 

 

Esta ciudad, está diseñada para los melómanos más exigentes. Hay conciertos de todo tipo, en cualquier sitio y para todos los bolsillos. La música se respira en el ambiente. Un ambiente repleto de buen gusto, de arte, de harmonía y de hospitalidad, de hecho, la filosofía de las tabernas y de los heurigen es el Gemütlichkeit, es decir, el de sentirse como en casa. Y eso, desde luego, lo consiguen.

La ciudad es relativamente pequeña, sin embargo, la región es bastante extensa y sus posibilidades son inmensas. La belleza del paisaje es sobrenatural y el encanto que se respira parece sacado de una película, de hecho, fue allí donde se rodó la comedia musical: Sonrisas y lágrimas, en laque, en determinados fotogramas, se puede apreciar esa esencia sublime que

 

 

 

 

 

rodea la ciudad y que la dota de un estilo tan carismático como elegante.

No en vano, y aunque suene a tópico, es la ciudad de nacimiento de uno de los músicos más grandes del mundo, Mozart. Pero no fue el único personaje que confiere categoría a la ciudad, también fue la cuna del famoso director de orquesta Von Karajan, Christian Andreas Doppler, quien formuló la hipótesis que hoy se conoce como “efecto Doppler”, de Georg Trakl, uno de los precursores del vanguardismo y el expresionismo literario, gran amigo de otros bohemios como Baudelaire o Nietzsche e incluso fue el lugar preferido de Paracelso, quien decidió pasar allí su vida. Lo cual no extraña en absoluto.

Conocer Salzburgo es contagiarse un poco de todo eso. Sorprendentemente además, no se trata de una ciudad cara, ni mucho menos. Allí hay sitio para todos los presupuestos y opciones de diversión para todo el mundo. Terrazas, cafés, restaurantes, escenarios improvisados, grandes auditorios, tiendas de lujo, tiendas de saldos, bares y discotecas… cada uno podrá disfrutar de lo que más le guste.

DATOS DE INTERÉS

 

Texto: PALOMA GIL

Fotos: ALBERTO PERAL

Otros links

www.revista80dias.es