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Si te gusta el automovilismo, ir a ver la carrera de Mónaco es el gran sueño. Un circuito legendario que nació casi por casualidad, cuando Anthony Noghès se ofendió la federación de automovilismo  no consideró el Rally de Montecarlo como una prueba monegasca, si no europea. Nacía uno de los circuitos con más tradición, cuya prueba reina se disputa desde 1.929.
Pero ir a ver el Gran Circo el fin de semana de la carrera es difícil. Los precios de los hoteles son prohibitivos, súmale entradas, comidas… es más fácil prometer un viaje romántico a tu pareja y conocer de primera mano el circuito, andar por él, recorrerlo, saber porqué se forman los tumultos en La Rascasse, y que tiene de peligroso la salida del túnel. Va a ser un paseo por los 3,34 kilómetros de pista.
Empezamos en la salida de la carrera, en el Boulevard Alberto 1º de Mónaco. Un precioso paseo, arbolado, con vistas al puerto y sus megayates, que hace que te imbuyas del ritmo de vida monegasco: concesionarios de coches de alta gama, cafés con solera y la sede del Automobile Club. Llegamos a la rotonda de Sainte Dévote, reconvertida en chicane para la carrera y subimos por la cuesta de la Avenida d´Ostende, desde donde tenemos una panorámica fantástica del puerto. Los edificios neoclásicos se mezclan con otras construcciones más modernas y modestas, que podríamos encontrar en Benidorm. Es un buen lugar para nuestra primera parada, el Teatro de la Princesa Grace. Tiene un mirador sobre el puerto en el que podemos descansar del ascenso, y también visitarlo. Los precios son acordes a cualquier ciudad europea, no te asustes. Y es un maravilloso ejemplo de arquitectura neoclásica, construido en 1.930.
Inmediatamente después dejamos la Avenida d´Ostende y seguimos por la derecha por la Avenida de Monte-Carlo. Es posiblemente la zona más lujosa de Mónaco. Las tiendas de Hermès y Valentino, o el hotel París, jalonan los locales y edificios de la avenida. Y justo enfrente del Hotel París nuestra segunda parada: el Casino de Montecarlo. Posiblemente es el Casino más famoso de Europa. Y no sólo es un casino, si no que el edificio alberga el Gran Teatro de Montecarlo, una ópera y una casa de ballet, y la sede de los Ballets de Montecarlo. Su construcción se inició en 1.958 y es un edificio de estilo Bellas Artes (Beaux Art en francés) al estilo de la Ópera de París. En la misma plaza, llamada del Casino, encontramos una terraza para tomar algo y hacer un descanso. Merece la pena por su preciosa entrada modernista. Es el Café de París.
Rodeamos el ecléctico edificio del Café y dejamos atrás la Plaza del Casino para tomar la Avenida des Spélugues, una bajada estrecha en la que dejamos a la derecha un parque siempre perfectamente cuidado, y a la izquierda algunos de los restaurantes más reputados de Mónaco. Al final de esta recta encontramos una de las curvas más difíciles del Circuito urbano de Mónaco. Se trata del Mirabeau Haute, que toma su nombre del hotel que se encuentra en esa curva. Después de más de 200 metros de recta en bajada nos encontramos con una curva parabólica de 270º con cambio de rasante que hace las delicias de los espectadores. Es quizá, la zona más evocadora y representativa del circuito. Lo abrupto del terreno obliga a varias curvas en horquilla seguidas. La primera ha sido Mirabeau. Seguimos bajando hasta la siguiente. Grabada a fuego en la mente de todos los aficionados: Loews.
A la curva Loews se llega por la Avenida des Spélugues y se sale por la Avenida Princesa Grace. Paralelas y cercanas, pero con un gran desnivel entre ellas. Su encuentro en Loews proporciona una de las curvas más complicadas de todo el campeonato. 180º, peraltada, con cambio de rasante… una velocidad ligeramente excesiva provoca que los pilotos y sus coches salgan disparados al Grand Hotel Hairpin, que se encuentra justo enfrente. Aquí es donde se forman las famosas “caravanas” de coches, pues es muy complicado que dos coches pasen a la vez. Y si lo haces por el exterior, no puedes coger posición para tomar correctamente la siguiente curva.
Bajamos por la Avenida Princesa Grace has la parte baja del Hotel Mirabeau, la curva conocida como Mirabeau bas, y giramos a la derecha hasta llegar a la calle que limita el mar, en la curva Portier. Aquí empieza otra de las zonas más significativas del circuito: el túnel. Son 360 metros de aceleración máxima donde se alcanzan los 250km/h. A lo que hay que sumarle la diferencia de luminosidad, que hace que sea muy difícil tener referencias del punto exacto donde comenzar la frenada. Y para añadirle más encanto, el sonido de los fórmula 1 reverbera provocando un ruido infernal de más de 120 decibelios. La salida del túnel es uno de los puntos más comprometidos. Los pilotos deben localizar con mucha dificultad el foco del túnel de salida para tener la referencia de la frenada, porque la zona sucia de la calzada puede hacerte perder tracción y provocar un accidente, como le ocurrió a Fernando Alonso en 2.004.
Fuera del túnel llegamos a la zona más lúdica del circuito, turísticamente hablando. En pista, hay que pasar un pequeño cambio de rasante y resistir la bacheada zona de la frenada para no pasarse la Nouvelle Chicane por encima. Es uno de los puntos de máxima concentración, porque es prácticamente el único punto del circuito para adelantar. Así que además de lo anterior, hay que estar pendiente tanto a la posibilidad de atacer al coche que te precede, como de defenderte del coche de detrás. Es una preciosa zona donde, lindando con el puerto deportivo, podemos ver los megayates atracados, desde donde los multimillonarios ven la carrera y montan fiestas nocturnas donde algunos pilotos hacen las veces de dj´s.
Rodeando el puerto, el circuito no permite ganar mucha velocidad jalonando esta parte de la pista con una curva y 3 chicanes: Tabac, Louis Chiron y Piscine. Y llegamos a otra del las curvas legendarias, La Rascasse, que enlaza con Anthony Noghes. Son curvas con cambios de rasante, peraltadas y parabólicas, sin un radio de giro constante, y que nos llevarán al final del circuito. Y tú, ¿Cuándo vas a ir?

Cómo recorrer Mónaco para un aficionado de la Fórmula 1

CONSEJOS ANTERIORES - VIAJAR CON NIÑOS - VIAJAR CON ANIMALES EN COCHE - MALETAS PERDIDAS
Foto: ALBERTO PERAL

 

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